viernes 12 de marzo de 2010
Sobre el desfile de la Patria Gaucha
Editorial (Jorge Carozo)
Fue muy grande el desfile de la Fiesta de la Patria Gaucha en Tacuarembó. Había muchos caballos (más de 3.500 según los organizadores), gran cantidad de jóvenes, niños, mujeres, gauchos y no tan gauchos que consiguieron un caballo, un apero, se vistieron con la ropa tradicional y desfilaron con orgullo por nuestras principales avenidas.
El desfile siempre es una fiesta verdadera para la población de Tacuarembó, porque es natural, es gratis y tiene un doble contenido que eleva los corazones de los lugareños y también de los visitantes, sean o no sean uruguayos.
Uno de estos contenidos es que honra la tradición de un país, que existe gracias a los hombres de a caballo.
El otro contenido es que el pasaje de las sociedades tradicionalistas con las banderas, le da un tono patriótico y rememora las gestas de quienes dieron su vida por amor a su país, a su pueblo y la patria querida.
Desfile con color campo, desfile con el olor del sudor de los caballos que llevan su tranco de un costado y del otro, con los jinetes orgullosos y animados por los aplausos, el entusiasmo y los gritos del público que se enfervoriza en el pasar que parece que no tiene fin de tan hermosos corceles.
¡Hay gente de a caballo en Uruguay y muy especialmente en Tacuarembó, donde montar y salir al trote o al galope es algo tan natural!
En nuestro caso particular, también tuvo el orgullo de ver desfilar a nuestro hijo, Jorge Jr., que con esa alegría y sonrisa que forma parte de su carácter y su fuerte espíritu juvenil, se detuvo un momento frente a nuestra casa para recibir de su madre una botella de refresco para saciar su sed. ¡Quién pudiera volver a tener 23 años!
Pero a pesar de todo lo bueno que tuvo, le faltó algo. Le faltó alegría, le faltó música, no había, como otras veces, las carretas y charrets que casi siempre acompañan el desfile con acordeones, guitarras y cantores que le dan alegría al desfile, que le ponen más tradición.
Una orden expedida este año por la Comisión Organizadora, de que se prohibiría todo lo que tuviera un contenido publicitario, hizo que hicieran desarmar un tablado que se construye frente al Supermercado El Manjar, donde tocan instrumentos y cantan algunos artistas que le dan un toque de alegría al desfile.
Creo que es un detalle que habría que tener en cuenta, ponerle sal al asado para que tenga más sabor, darle un toque de alegría tradicional a la fiesta. Y aunque nos parece bien que no se permita que se utilice el desfile para hacer publicidades comerciales, por supuesto que lamentamos y desaprobamos que se haya hecho desarmar ese tablado musical, que aunque haya sido puesto por un comercio, no era otra cosa que una colaboración gratuita al desfile para darle al evento más alegría y más tradición.
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