viernes 12 de febrero de 2010
Editorial Lo que no haría una empresa privada...
Jorge Carozo (Director)
Días pasados hicimos un reclamo a OSE porque el agua salía con un color oscuro, principalmente en horas de la mañana. Nos atendió el Jefe Comercial del ente en Tacuarembó, Sr. Bueno, quien se comprometió a ponerse en contacto con el sector técnico para averiguar a qué se podía deber este problema.
Ya era avanzada la tarde cuando llamamos y no esperaba una respuesta inmediata a mi reclamo, así que fue grande mi asombro cuando en la esquina de la cuadra donde vivo, pude apreciar que salía una especie de geiser de agua de una tapa allí existente, agua que se iba por la calle hacia la parte más baja.
La curiosidad me llevó a ir hacia allí y ver qué pasaba, pensando que se había roto algún caño de la red de agua potable. En lugar de esto, encontré allí a un funcionario (ya eran más de las 21 horas), que estaba en una camioneta de OSE y que, ante mi interrogante respondió que se trataba de un hidrante, que sirve para dejar salir el agua con gran caudal y fuerza.
Me explicó también que a esa hora no había personal obrero trabajando en las calles, pero que él había decidido ir y abrir esta llave para solucionar el problema que tenían los vecinos de la zona y que iban a continuar en horas de la mañana. O sea, que estaba dando un servicio fuera de hora, para satisfacer a los clientes de la empresa estatal del agua, que sabía que estaban teniendo inconvenientes con el suministro de agua potable.
Pude entender, según me explicó, que las cañerías de la red que distribuyen el agua potable, cada tanto deben ser limpiadas de esta manera, porque en ocasiones cuando se hace algún trabajo se forma un sedimento en la parte baja de los caños y esto aparece en horas de la mañana cuando los usuarios comienzan a utilizar el agua corriente en baños y cocinas.
También me aseguró que el hecho que tenga ese color marrón no le da al agua ninguna peligrosidad desde el punto de vista de la salud para el consumo humano, porque el agua está permanentemente analizada para contener la cantidad necesaria de cloro y en caso de haber algún problema que pueda afectar a la población, el Ente inmediatamente informa públicamente para que los usuarios no hagan uso mientras no esté en debidas condiciones.
Allí estábamos ambos mirando salir aquel chorro de agua que debía tener 50 cms de diámetro y alcanzaba casi 80 cms de altura, derramándose por la vereda y luego por la calle, yéndose por la bajada como un río hasta alcanzar la mitad de la calzada, cuando le dije: - "Qué cantidad de agua se está perdiendo aquí para limpiar esto".
A lo que me respondió algo que me hizo pensar. Dijo: - "Esto sólo lo hace una empresa estatal, para asegurar un buen servicio. Quisiera saber qué empresa privada tiraría toda esta agua para limpiar el agua que llega a sus casas.".
A todo esto tengo que decir: ¡qué razón tenía en lo que decía! Y recordé todos los problemas que tuvo la gente de Maldonado, cuando el Estado le dio la concesión de la distribución de agua potable por cañería a empresas privadas. Y me di cuenta que muchas veces en este país nos quejamos sin razón. Puede ser cierto que las tarifas no son baratas, pero también hay mucha gente pobre que tiene el agua casi gratis y una sustancia como el agua potable, que es uno de los principales derechos de la ciudadanía no puede de ninguna manera quedar en manos de empresas privadas.
Vaya nuestro agradecimiento a los funcionarios del Ente del agua en Uruguay y en especial en Tacuarembó, por todo lo que hacen a favor de la salud y la higiene de la población. Porque un país que no tenga un buen acceso al agua, que esté al alcance de toda la población en forma accesible, tiene en falta una de las primeras y esenciales necesidades del ser humano.
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