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               Historia Viva.


                                                              - Acontecimientos que hicieron y hacen la Historia de la región.

- Artículos de investigaciones históricas.

- Sección a cargo del Prof. Omar Ernesto Michoelsson.


En el bicentenario artiguista (1811-2011) (3ª nota)

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Estamos acercando al lector de diario El Avisador, algunos testimonios sobre la figura y personalidad de don JOSE ARTIGAS, escritas por diversas personas que lo conocieron durante su vida pública y privada.

artigasTestimonios de su figura y personalidad

El testimonio de Dámaso Antonio Larrañaga (1)

(Esta descripción de José Artigas fue realizada los días 12 y 13 de junio de 1815, en Paysandú, adonde viajó Larrañaga como integrante de una comitiva del Cabildo de Montevideo).

"… Nuestro alojamiento fue la habitación del general. Esta se componía de dos piezas de azotea, una de cuatro varas y la otra de seis, con otro rancho contiguo que servía de cocina. Sus muebles se reducían a una petaca de cuero y unos catres (sin colchón) que servían de cama y de sofá al mismo tiempo. En cada una de las piezas había una mesa ordinaria como se estilan en el campo, una para escribir y otra para comer: me parece que había también un banco y unas tres sillas muy pobres. Todo daba indicio de un verdadero espartanismo.

El General estaba ausente y había ido a comer a bordo de un falucho en que se hallaban los diputados de Buenos Aires… Fuimos recibidos por D. Miguel Manuel Francisco Barreiro, joven de veinticinco años, pariente y secretario del General, y que ha participado de todos sus trabajos y privaciones…"

"… A las cuatro de la tarde llegó el General, el Sr. D. José Artigas acompañado de un Ayudante y una pequeña escolta. Nos recibió sin la menor etiqueta. En nada parecía un general: su traje era de paisano y muy sencillo; pantalón y chaqueta azul sin vivos ni vueltas, zapato y media blanca de algodón; sombrero redondo con gorro blanco, y un capote de bayetón eran todas sus galas, y aún todo esto pobre y viejo. Es hombre de una estatura regular y robusta, de color bastante blanco, de muy buenas facciones, con la nariz algo aguileña: pelo negro y con pocas canas; aparenta tener unos cuarenta y ocho años. Su conversación tiene atractivo, habla quedo y pausado; no es fácil sorprenderlo con largos razonamientos, pues reduce la dificultad a pocas palabras, y lleno de mucha experiencia tiene una previsión y un tino extraordinario.

Conoce mucho el corazón humano, principalmente el de nuestros paisanos, y así no hay quién le iguale en el arte de manejarlos. Todos le rodean y todos le siguen con amor, no obstante que viven desnudos y llenos de miserias a su lado, no por falta de recursos sino por no oprimir a los pueblos con contribuciones, prefiriendo dejar el mando al ver que no se cumplían sus disposiciones en esta parte y que ha sido uno de los principales motivos de nuestra misión…".

"Nuestras sesiones duraron hasta la hora de la cena. Esta fue correspondiente al tren y boato de nuestro General: un poco de asado de vaca, caldo, un guiso de carne, pan ordinario y vino, servido en una taza por falta de vasos de vidrio, cuatro cucharas de hierro estañado, sin tenedores ni cuchillos, sino los que cada uno traía, dos o tres platos de loza, una fuente de peltre cuyos bordes estaban despegados; por asientos tres sillas y la petaca, quedando los demás en pié. Véase aquí en lo que consistió el servicio de nuestra mesa cubierta de unos manteles de algodón de Misiones pero sin servilletas, y aún según supe, mucho de esto era prestado.

Acababa la cena, nos fuimos a dormir y me cede el General, no sólo su catre de cuero sino también su cuarto, y se retiró a un rancho. No oyó mis excusas, desatendió mi resistencia, y no hubo forma de hacerlo ceder en este punto…". (Sic.).

Testimonio de Bartolomé Mitre

(Este argentino, es uno de los detractores de Artigas contribuyendo a formar la "leyenda negra" anti-artiguista; pero, sin embargo, tuvo detalles directos de su suegro Nicolás de Vedia, y de otros, y al describir a Artigas sus opiniones no hacen más que agigantar su figura y personalidad…)

"… Es Artigas de regular estatura; ancho y cargado de espaldas, de rostro agradable, algo calvo, de tez blanca y de conversación afable y decente. Cuando hablaba de los de Buenos Aires se enardecía con frecuencia y entonces su lenguaje era elocuente. Sin embargo de haber pasado la mayor parte de su vida en la campaña sus maneras no eran las de un gaucho. Su traje habitual era una levita azul con botones militares sobre la cual ceñía su sable y en los sitios siempre montaba en silla inglesa. Jugaba mucho a los naipes, bebía poco y comía parcamente. Tocaba la guitarra, cantaba y bailaba con bastante gracia. Era muy aficionado a las lindas muchachas y se dice que enamoraba a varias a un tiempo. Escribía con mucha naturalidad y era capaz de grandes concepciones. ("Manuscrito").

"Artigas era verdaderamente un hombre de hierro. Cuando concebía un proyecto no había nada que lo detuviera en su ejecución, su voluntad poderosa era del temple de su alma y el que posee esta palanca puede reposar tranquilo sobre el logro de sus empresas. Original, en su pensamiento como en sus maneras, su individualidad marcada hería de un modo profundo la mente de su pueblo… Activo, pero silencioso, hablaba muy poco y sus órdenes más terminantes se expresaban en el lenguaje mudo que pedía la vida o la muerte de los gladiadores. Sereno y fecundo en arbitrios siempre se mostró superior al peligro". (Redactado en 1841, en Montevideo).

Testimonio del Dean Gregorio Funes.

"Artigas reunía a una extrema sensibilidad la apariencia de la frialdad; a una urbanidad insinuante, una gravedad de corte; una franqueza atrevida a la cortesía; un patriotismo exaltado a una fidelidad a veces sospechosa; el lenguaje de la paz, a una inclinación natural a la discordia; un grande amor a la independencia a ideas extravagantes en el modo de conseguirla." (Ensayo de Historia Civil, 1816-1817).

(1)         Dámaso Antonio Larrañaga (1771-1848)

Destacado naturalista, botánico, religioso y político uruguayo, considerado el "Primer sabio Oriental". Fue el creador de la Primera Biblioteca Pública, con el apoyo de Artigas y de Barreiro, y contribuyó a la creación de la Universidad de la República.

Describió miles de plantas y animales, contribuyendo a su identificación; descubrió un nuevo género de ave, denominada "Azarina".

Cura de la Iglesia Matriz de Montevideo, en 1806 marchó con las tropas a Buenos Aires a su reconquista de manos de los ingleses, curando a los heridos.

Por sus ideas, junto a otros curas patriotas, fue expulsado en 1811 de Montevideo, a raíz del triunfo de Artigas en la Batalla de las Piedras.

En 1813, fue Delegado Oriental, portador de las célebres Instrucciones del año XIII, que el Congreso Porteño desconoció.

En 1815 viajó a entrevistar a Artigas, y en 1816 fue el primer Director de la Biblioteca Nacional creada por él.

En 1821, fue Diputado del Congreso Cisplatino, en el que se acordó la incorporación de la Provincia Oriental a la monarquía portuguesa.

En 1824, es nombrado como Vicario Apostólico del Uruguay.

De 1830 a 1835, fue electo Senador por el Departamento de Montevideo.

Presentó varios proyectos de ley, restringiendo la pena de muerte, y otorgando facilidades para la liberación de los esclavos, y contribuyendo a la abolición de la esclavitud.

Este célebre sacerdote oriental se vio afectado con la ceguera en sus últimos años, y a su muerte en 1848, se le rindieron honores fúnebres tanto en el Gobierno de la Defensa como en el Gobierno del Cerrito…

Continuaremos…

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