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               Historia Viva.


                                                              - Acontecimientos que hicieron y hacen la Historia de la región.

- Artículos de investigaciones históricas.

- Sección a cargo del Prof. Omar Ernesto Michoelsson.


En el bicentenario artiguista (1811/2011) (6ª nota)

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Desde las páginas de El Avisador, continuamos adhiriéndonos a la conmemoración del bicentenario artiguista, con aspectos de interés general vinculados a la vida y actuación del gran caudillo oriental. Hoy comenzamos con su etapa de Blandengue en el territorio norteño, trayendo al lector temas vinculados a la presencia de don José Artigas en tierras tacuaremboenses.

Hacíamos la presentación en la página anterior, del Artigas mozo veinteañero, sus difíciles experiencias y conocimientos del territorio norteño, en las tareas de "changador"; su primera vinculación con el moreno Joaquín Lenzina, y destacábamos el primer documento oficial con su firma, fechado en la cuchilla de Tacuarembó, el 25 de setiembre de 1797…

Hoy continuamos para los lectores de "El Avisador", con las actividades del Artigas blandengue en el territorio tacuaremboense…

EN TACUAREMBÓ EN 1804 y 1805

(Datos extractados de "Presencia Militar en Tacuarembó…" de nuestra autoría)

Hasta su regreso a territorio tacuaremboense en 1804, la vida de José Artigas fue un duro trajinar con sus blandengues, permanentemente de servicio en diversos lugares de la campaña Oriental y en las Misiones Orientales. Desde setiembre de 1798 hasta mediados de 1799, de recorridas y vigilancia en la actual zona del departamento de Artigas, para llegar a Maldonado en junio de este último año; en 1800, de febrero a mayo en la región de Soriano (Coquimbo), pasando a integrar en setiembre la expedición pobladora de Félix de Azara que viene hacia el Norte, para fundar San Gabriel del Batoví cerca del Río Santa María… regresando a Melo (Cerro Largo) en agosto de 1801, para volver a salir en la expedición de Quintana hasta el Ibicuy. Todo el año de 1802, permaneció en campaña, integrando la expedición de Lecocq, que recorrió las Misiones, llegando de regreso a Montevideo el 1º de marzo de 1803…

LA "CASA DE PIEDRA DE IBARRA" (1)

Vuelve Artigas a territorio tacuaremboense en 1804, estableciendo su campamento en las proximidades del Tacuarembó Chico, en la "Casa de Piedra", casco de la estancia del español Juan Antonio Ibarra, conocida a partir de este año como "la casa de piedra del finado Ibarra", pues su propietario fue muerto a raíz de un malón charrúa que atacó su propiedad. La preferencia por la vieja construcción, ubicada entre los arroyos Tacuarembó Chico y "de las Tres Cruces", la tuvieron tanto José Artigas como el coronel Viana a partir del año siguiente.

En este lugar, y para la vigilancia de una extensa región norteña, Artigas tuvo directamente bajo su mando un contingente de hombres que osciló por períodos entre 40 y poco más de un centenar de soldados, integrada por regimientos de Dragones de Montevideo, y el resto por los ya reconocidos y aguerridos Blandengues de la Frontera… y desde este Campamento del Tacuarembó Chico, controla el orden, persigue a matreros e indios rebeldes, controla a contrabandistas y faeneros, y sobre todo vigila alerta la frontera con el portugués…

En este período, Artigas amplió su radio de acción de recorridas por territorio norteño con sus partidas, persiguiendo a contrabandistas y corambreros, así como también enfrentó a indios hostiles en la costa del Tacuarembó. Recorrió los arroyos Salsipuedes, Queguay, Arerunguá y Mataojo hacia el norte, y luego hacia el este, la zona de sierras de Areicuá, Hospital, Yaguarí y Caraguatá (actuales departamentos de Rivera y Tacuarembó).

Y es aquí en esta tierra, en el "desierto" de entonces, donde se pone a prueba el temple, la capacidad, valor y fuerza del ser humano… "siempre a caballo" en su acostumbrado decir, margen de sufrimientos y carencias, de medicinas alimentos, y peor: sin derecho a enfermarse.

Y fue en estos lares norteños, donde se puede decir sin temor a equivocarse, que nació y se consolidó el prestigio de conductor y caudillo de Artigas, hasta transformarse con el devenir del tiempo, en el verdadero y más auténtico caudillo gaucho, el primero y el más grande de esta Banda: Don José Artigas, "nació" y se "hizo" por autoridad natural, condiciones intelectuales de organizador, conocedor del medio geográfico que lo rodea, de las faenas con los animales, y sobre todo, Sr. Lector, conocedor de las virtudes y debilidades de los hombres.

EN TACUAREMBÓ EN 1805.

El Campamento del Río Negro

A fines de 1804, Artigas recibió el mensaje de un Superior, el coronel Francisco Javier de Viana, que había llegado a la Villa de Melo con el mando de una expedición al norte, y que debía ir a su encuentro para esperarlo en el Paso Mazangano del Río Negro, a efectos de incorporársele y guiarlo por el entonces considerado "lejano norte".

En los primeros días de enero de 1805, Artigas dejó la "Casa de Piedra" del Tacuarembó Chico con su partida de 40 hombres, para desandar las más de 30 leguas a caballo que lo separaban del mencionado paso en el Río Negro, cruzando el Tacuarembó Grande, el Yaguarí y las puntas del Caraguatá, hasta llegar al destino señalado, esperando con aquellos "centauros de azul y rojo", que al decir del propio Viana, estaban "vestidos con andrajos"…

El coronel Francisco Javier de Viana, un militar de escuela y carrera, muy meritorio pero rígido en la disciplina, tenía un desconocimiento absoluto de medio geográfico que lo rodeaba y de la tropa heterogénea que debía conducir, luego al Paso Mazangano del Río Negro muy amilanado y profundamente desanimado y descorazonado. El teniente José Rondeau no fue con su partida a incorporársele a su pedido y en el trayecto de Melo hasta el Río Negro se le desertó todo el contingente de Blandengues que traía: "me vi en dicha Villa con unos soldados desnudos, ignorantes, y sin conocimiento de la subordinación y demás calidades que abraza la disciplina militar…" (Sic.)

Así que el único "salvador" del desventurado coronel, fue don José Artigas: "…pero habiendo pasado el Río Negro, e incorporándome con el Ayudante d.n José Artigas, quien sin embargo de sus penalidades, y mal estado de salud, me ofreció a la vista de mi necesidad, que con 100 hombres que yo le diera verificaría la corrida de ganado, y la conduciría al Cuartel Gral. …eran los únicos que yo podía facilitar a la eficacia de Artigas, por su notorio amor al Real Servicio…" (Sic.)

Pero, en vista de las dificultades, allí acamparon para reorganizarse y esperar órdenes y refuerzos, permaneciendo en el lugar desde mediados de enero a marzo de 1805, con campamento provisorio. (En el sitio, se ubicó un monolito recordatorio por la comisión de patrimonio histórico en el año 2000).

Desde este lugar, ante la imperiosa necesidad y desconocimiento absoluto de la geografía, Viana solicitó al Virrey le transfiriera a sus fuerzas, a los hábiles y experimentados baqueanos de la partida de Artigas, Tomás Paz y Nicolás Corrales, con sueldo extra que había pedido Artigas.

Del "Campamento de Paso Mazangano del Río Negro" (2) data la histórica solicitud de Artigas a Viana, de que le concediera una merced de tierras en el Rincón de Arerunguá, fechada el 13 de febrero de 1805, a la que el coronel accedió de inmediato, y muy agradecido por la salvadora ayuda de Artigas.

Regresados al campamento del Tacuarembó Chico, muchos de aquellos "hombres sueltos" de la región que Artigas conocía y recorrían la campaña en calidad de faeneros, van a ser incorporados a un "Regimiento de soldados-gauchos", que el coronel Viana pone bajo mando de Artigas, en la "Casa de Piedra"

1)            Tema histórico representado por sociedad criolla "Patria y Tradición" en su fogón de Patria Gaucha 2011, con absoluto rigor histórico y de época.

2)            Los campos de Artigas en Arerunguá. "…un rincón que forma un Arroyo llamado Valentín y desagua en Arapey Grande, y las puntas de la cuchilla que sale al Daymán, y hace rincón con otro Arroyo llamado Arerunguá, el cual hace Barra con el propio Arapey Grande que son los fondos al Norte, y el frente al Sur, contando hasta el Paso del Difunto Ignacio Vera, (hoy Cerros de Vera) del cual sale un Arroyito hasta unos cerros grandes que quedan inmediatos a la cuchilla de donde nace el Daymán.

En medio de este terreno se halla un Arroyito llamado las Cañas que nace del propio Arerungúa y contienen en sí seis leguas de fondo, y una y media de frente… José Artigas." (Sic.). Archivo Artigas. Tomo III. Pág. 404.

(Artículos de investigación histórica local, amparados en los derechos de autor. Prohibida la reproducción sin la autorización correspondiente.)

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