Los días de la semana

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La palabra semana proviene del latín, septimana = siete días (de “septem”: siete). Es probable que en la antigüedad haya sido estructurada antes que el mes y el año, como primera construcción humana de medición del transcurrir del tiempo. En Occidente (Roma) ya estaba estructurada como actualmente en el Calendario de Numa Pompilio, anterior al Calendario Juliano (es decir, antes del año 46 A. d. C.).

No cabe duda que tiene un origen claramente lunar, pues tiene 7 días, que es la duración de cada fase de la Luna (aunque actualmente no coincida en nuestro calendario). Para hacer esta afirmación me baso en que hay una de ellas llamada precisamente “Luna nueva”: con ella comenzaría, probablemente, la semana (y el mes) en las antiguas civilizaciones sumeria, caldea y otras afines, como la hebrea (de esto hay indicios en la Biblia, Antiguo Testamento, cuando hace referencia a los “novilunios” como fiesta religiosa importante).

Lo cierto es que los pueblos de Occidente –y, por ende, los de América post colombina- somos herederos de la semana latina; es decir, de la civilización romana, aunque varía la denominación de los días en las lenguas romances (derivadas del latín) y las lenguas de origen germánico, nórdico y eslavo (aunque todas tienen el mismo antepasado: la lengua indoeuropea), de acuerdo con la mitología religiosa de cada una de esas culturas.

Paradójicamente, nuestra civilización “judeo-cristiana” ha conservado la nomenclatura del paganismo romano, excepto dos, como lo veremos más adelante.

A continuación daré los nombres latinos, con su correspondiente significación:

Domingo: solis díes, “día del Sol”, en homenaje al dios máximo de la mitología romana. En las lenguas romances es el único que adquirió un nombre cristiano: domínicus díes, “día del Señor”, o simplemente domínica, en recuerdo de la resurrección de Cristo. En efecto, los 4 Evangelios lo establecen así: “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana…” (S. Mateo, cap. 28, vs. 1); “Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol…” (S. Marcos, cap. 16, vs. 2); “El primer día de la semana, muy de mañana…” (S. Lucas, cap.24, vs. 1); “El primer día de la semana…) (S. Juan, cap.20, vs. 1). Como se ve, en la cultura judía al igual que en la romana, el “día del Sol” ya era considerado el primero de la semana, y así continuó siéndolo en el Calendario Juliano y actualmente en el Gregoriano.

Lunes: lunae díes (se pronuncia “lune”), “día de la Luna” (Selene en la mitología griega),

Martes: martis díes, “día de Marte”, el dios de la guerra (Ares para los griegos).

Miércoles: mercurii díes, “día de Mercurio”, el mensajero de los dioses (Hermes para los griegos).

Jueves: iovis díes, “día de Júpiter, el principal entre los dioses (Zeus en la teogonía griega).

Viernes: véneris díes, “día de Venus” (la Afrodita griega), diosa del amor (y de las enfermedades venéreas…).

Sábado: saturni díes, “día de Saturno” (equivalente al Kronos griego), dios del tiempo. Ha pasado a la tradición cristiana con la denominación hebrea: shabbat=descanso (“día de reposo” para los judíos).

Es notorio lo mucho que hay de Astrología (no Astronomía) en esta nomenclatura: ¿será por eso que nuestra sociedad post-moderna –tan “liberada de tabúes y retrógrados mitos religiosos”– vive pendiente, en su gran mayoría, del horóscopo diario; pseudo-profecías; pseudo-ciencias (como la Metafísica actual, o “New Age…”); la “Ley de Atracción”;  la “Física cuántica” (parodiada de Einstein), y otros “yuyos” similares…?

Son de indudable cuño pagano, supersticiones que han perdurado hasta nuestros días, y son bastante generalizadas en todas las clases sociales, como comenzar un trabajo en lunes; “en martes, ni te cases (peleas en la pareja) ni te embarques (¡accidente, en fija!); cortarse el cabello y las uñas los días sin “r” (excepto los domingos, porque se pasa vergüenza…); jueves, “día de brujas”; viernes, “día del lobizón”; “sólo los haraganes trabajan los domingos”; “lo que se empieza el domingo se pierde el lunes”; si cuando duermes te da la luz de la Luna en la cara, te levantarás “alunado”…

Nuestra “sociedad del conocimiento” y de “la verdad científica”, es muy ilustrada…No cabe dudas.

Jesús H. Duarte, Maestro.

Viernes 20 de enero del 2.012


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