Opinion

¿Qué significa el ocultamiento de la información oficial?

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••Jueves•, 27 de •Diciembre• de 2012 08:34•

 

Zelmar Lissardy

El ministro de Economía de Uruguay, Fernando Lorenzo, acaba de ocultarle información a un legislador del Partido Nacional. Por su parte, el presidente del Banco República, Fernando Calloia, le ocultó información al Senado durante una interpelación. Un tema que subió en la realidad uruguaya.

¿Qué significa el ocultamiento total o parcial de información oficial? ¿Dice algo

esta actitud sobre el concepto que tienen algunos funcionarios del ejercicio del sistema republicano de gobierno?

La cuestión no se limita al ocultamiento directo. Hay una forma más compleja de ocultar información, y es sesgando su interpretación.

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Contra el racismo y la violencia todos al obelisco

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••Viernes•, 21 de •Diciembre• de 2012 09:40•

 

 

Pablo Mieres

El fin de semana pasado los uruguayos sufrimos un fuerte golpe en nuestra autoestima como sociedad civilizada.

A la salida de un partido de basketball un grupo de patoteros generó un nuevo episodio de violencia con balazos y enfrentamientos entre barras bravas de diferente origen. En el medio de esa confrontación, le dispararon a una muchacha que, desde el balcón de su casa, había pedido que no le rompieran el auto. La mataron cobardemente de un tiro por la espalda. Horror y sin palabras.

El mismo fin de semana, cuatro mujeres a la salida de un boliche agredieron a una joven afrodescendiente atacándola con insultos racistas y pateándola hasta dejarla en el piso con graves lesiones que determinaron su internación en el CTI.

Dos horrorosos episodios de barbarie inhumana desatada que se producen a la salida de dos eventos de esparcimiento y diversión. Nada tienen que ver estos hechos con los graves problemas de inseguridad debido al accionar de los delincuentes tradicionales; se trata de algo mucho más profundo y, al menos, de igual gravedad. Se trata de una afectación sustancial de nuestra cultura y de las normas de convivencia social. Existe en nuestra sociedad un conjunto de individuos que no comparten normas básicas de valores y que están dispuestos a agredir o, directamente, matar a un semejante simplemente "por cuestiones del momento" o por una "fiebre racista" incomprensible y repugnante.

Hay una herida en nuestra convivencia social que se expresa ahora en estos dos episodios, pero que lamentablemente se ha reiterado en momentos anteriores.

Por un lado, la violencia vinculada al deporte, que no termina de controlarse y extirparse. No hay que ser muy vivos para darse cuenta de que esta situación no se resuelve porque ha faltado decisión y voluntad en varios de los actores que tienen que asumir con firmeza una respuesta definitiva para que esto no ocurra más. Hace pocos días vimos imágenes surrealistas en el Estado Centenario cuando dos o tres "jefes de la barra brava" de un cuadro de fútbol les hacían de salvoconducto a un grupo de policías para que pudieran salir de una zona del Estadio sin ser agredidos por el resto de la barra. Es el mundo del revés, que se tolera y se acepta cada vez con menos capacidad de reacción.

Todos sabemos que en varios casos estas barras están apañadas o, incluso, sostenidas por dirigentes que carecen de los menores escrúpulos o que en muchos casos miran para otro lado para no tener que intervenir para evitar estos horrendos desmanes.

Todos sabemos que en otros países en los que la violencia en el deporte estaba fuertemente extendida, se pudo resolver el problema tomando medidas firmes y enérgicas que podrían perfectamente ser imitadas e instrumentadas en nuestro país, con la ventaja de que "somos pocos y nos conocemos".

Por otro lado, el racismo emerge con su asquerosa expresión en este atentado contra Marcia Ramírez. Muchas veces se ha discutido si los uruguayos somos racistas y, por lo general, se ha optado por la benevolente negación de este fenómeno, aduciendo que los uruguayos somos tolerantes y abiertos.

Sin embargo, esa es una mala manera de hacer la pregunta, porque en realidad en todas las sociedades existen personas o grupos (en mayor o menor número) que poseen reflejos racistas. Uruguay no es una excepción. La pregunta debería ser cuán extendida está esta patología social y cómo hacemos para erradicarla.

No hay dudas de que en nuestro país existe gente con posturas racistas y tengo la triste impresión de que hay bastante más de lo que los uruguayos estamos dispuestos a admitir. En todo caso, la prueba más contundente y extrema fue el episodio de este fin de semana.

Pero no seamos ingenuos, el racismo no se expresa solo en aquellos casos extremos de la agresión física, otras veces está presente de un modo mucho más sutil, pero en definitiva sigue siendo la misma enfermedad social que no acepta la existencia de las diferencias y de la diversidad. Hay racismo en los comentarios discriminatorios, hay racismo en alusiones a veces implícitas. Hay racismo toda vez que no actuamos con total naturalidad ante las diferencias existentes que hace que afortunadamente los seres humanos seamos variados, distintos y heterogéneos.

Hay racismo en todos aquellos que no son capaces de descubrir y valorar la riqueza que existe en la variedad y en la diversidad, que no hace otra cosa que aumentar el capital social y humano de una sociedad.

Por eso la enfermedad del racismo no se arregla solo apresando a las autoras de esta barbarie, como tampoco se arregla la violencia en el deporte solo apresando al asesino de Soledad Barrios. Es necesario que los que cometieron estos delitos paguen por sus responsabilidades, pero no es suficiente. Es imprescindible seguir la lucha contra los violentos y los xenófobos, contra los discriminadores y los irracionales.

 
 

Del exitismo a la justificación por los números malos

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••Viernes•, 21 de •Diciembre• de 2012 09:26•

 

 

Zelmar Lissardy

El gobierno de Uruguay inició en junio una nueva época: sustituyó el exitismo de mostrar los "éxitos", por la defensiva actitud de justificar todo lo que le pasa. El cambio coincidió con el cierre de la ex línea aérea Pluna, y sus derivaciones de sucesivos reveses.

La descripción del cambio parece que se trata de un hecho demasiado evidente. Pero nadie advirtió el tema hasta el momento, o si alguien lo hizo, no fue público. Hay muchos ejemplos de esto que está pasando, pero dos recientes sirven para confirmar esta teoría.

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El extraño destino de las empresas públicas en Uruguay

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••Martes•, 11 de •Diciembre• de 2012 08:56•

 

EL OFICIO DE LA VERDAD

Las empresas públicas de Uruguay terminan sirviendo a intereses privados. Esto ocurre en el mismo momento que el país es gobernado por quienes dijeron defenderlas de la voracidad privada y privatista, de la semi o total privatización.

Ancap, la empresa nacional de combustibles, y UTE, la encargada de generar y distribuir energía eléctrica, son dos ejemplos del estado de situación de las empresas públicas del Estado en el Uruguay 2012. La economía de Uruguay ha estado perdiendo competitividad internacional en los últimos años. No lo ha hecho únicamente por el atraso cambiario. Esa pérdida provino del manejo interno de los insumos productivos principales, y su costo cada vez más elevado medido en divisas. 

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